Identificando rapaces diurnas: no solo machos.

Extremadura cuenta con veinticuatro especies de rapaces diurnas habituales y, hasta la fecha, con nueve accidentales, es decir, aquellas especies de las que tenemos citas fiables pero generalmente escasas, de algún individuo y de carácter fugaz y que por lo tanto no podemos considerarlas estivales, invernantes ni residentes; a saber: pigargo europeo, quebrantahuesos, buitre moteado, aguilucho papialbo, busardo moro, cernícalo patirrojo, halcón de Eleonora, halcón borní y halcón sacre. Del resto, de las especies habituales, puramente estivales solo consideramos a día de hoy cuatro de ellas: abejero europeo, culebrera europea, aguilucho cenizo y alcotán europeo, pues en cuanto a milano negro, alimoche, águila calzada y cernícalo primilla, aun siendo mayoritariamente estivales conocemos casos de individuos o grupos invernantes; si no se les considera por lo tanto residentes es porque no necesariamente coinciden entre sí y los individuos que invernan en nuestras tierras probablemente no críen en ellas y viceversa. En cuanto a las invernantes habituales ocurre algo parecido pero al revés y solo el esmerejón cumple ese parámetro de forma estricta en la actualidad, dándose normalmente casos de residencia en aguilucho lagunero, halcón peregrino o gavilán y en menor medida de aguilucho pálido y milano real. En cuanto a las residentes lo son estrictamente elanio común, buitre leonado, buitre negro, azor común, busardo ratonero, águila imperial ibérica, águila real, águila perdicera y cernícalo vulgar; y finalmente están quienes como el águila pescadora pueden aparecer en periodo estival o invernante y principalmente en migración. Vamos, que bien sea porque los tiempos están cambiando como decía Dylan, o bien que cada vez hay más gente en el campo que sabe y se interesa por la ornitología, lo que obviamente nos ofrece un mayor conocimiento en este campo, el caso es que cada vez es más difícil catalogar a las rapaces (y al resto de las aves) por su fenología; sea como fuere y dado lo complejo del asunto os lo resumimos en una tabla con sus estatus que probablemente sea la forma más eficaz para entenderlo.

Tabla de rapaces - estatus

No obstante para identificarlas sigue funcionando, o al menos ayuda, tener claro su estatus; así, si vemos la silueta de una rapaz allá lejos en lo alto de color claro y grande en pleno invierno sabremos que no es una culebrera y según en la zona en que nos encontremos (monte con zonas de campeo o grandes humedales por ejemplo) podemos concluir que es probablemente una perdicera o una pescadora, sabiendo que esto último sería menos presumible por su poca presencia en nuestro caso. O si vemos una silueta grande y oscura con una gran cola ahorquillada en época estival podremos adelantar casi sin esperar a tener una visión más nítida, y aún a riesgo de equivocarnos, que estamos ante un milano negro, mientras que si estuviéramos en invierno sería con casi total seguridad un milano real. Lo mismo podíamos decir entre aguiluchos pálidos y cenizos o entre abejeros y ratoneros (al menos en inverno), y esto por poner algunos ejemplos a salto de mata; pobres para los que saben pero quizá algo esclarecedores para los neófitos. Lo mismo podríamos decir del tamaño del ave, que importa y mucho, y de cuya asociación a los aspectos fenológicos de la especie y finalmente a su hábitat acaba surgiendo la identificación definitiva de la misma.

Dimorfismo primilla

Finalmente hay otro aspecto al que no se da tanta importancia -según el grado de especialización del observador, por supuesto- pero que es relevante en el caso de algunas especies: hablamos del dimorfismo sexual. Especialmente en los circus, pero también en azores y gavilanes, sutilmente apreciable en los abejeros y notable en muchos halcones, como es el caso de los cernícalos primilla y vulgar, se produce este fenómeno fruto de la especialización que terminó por diferenciar, bien en cromatismo del plumaje o bien en tamaño, a machos y hembras de algunas especies. Curiosamente es difícil encontrar tablas de siluetas de rapaces en vuelo de un territorio que reflejen esa diferencia y hay que dirigirse a las guías especializadas e individualmente a la representación de cada especie para encontrar información al respecto, lo que podríamos relacionar fácilmente con la secular invisibilidad de lo femenino en la cultura humana, presente como vemos en los más insospechados lugares. Por ese motivo hemos decidido ampliar nuestra tabla de siluetas incluyendo estos casos, pues realmente creemos que enriquece y mejora las expectativas de identificación de estas magníficas especies y, aunque sea poca cosa, de paso sumamos nuestro granito de arena a la singladura hacia un mundo en el que la igualdad entre sexos y su visibilidad sea por fin una realidad.

Ya solo nos quedaría representar, en cuanto a identificación en vuelo se refiere, los casos de aquellas especies que tienen fases diferentes de pigmentación en el plumaje como calzadas, ratoneros o abejeros, y finalmente a los juveniles de la totalidad; pero eso lo dejamos para una próxima entrada.